Comienza la ronde de campings. En varios kilómetros y junto a la enorme playa, hay más de media docena de ellos. Como todavía no había hecho camino suficiente, he dejado atrás el Bon Relax, muy cerca de San Pere Pescador, más tarde el de La Gaviota, el único que, quizás, podía haber tenido interés para mí. Luego he atravesado el de l´Amphora He entrado a preguntar en la recepción del Aquarius. En ese camping, como en todos los de alrededor, cobran por la parcela y, aunque no era tan cara como en los siguientes, me ha parecido demasiado costosa para mí solo, así que he seguido camino hacia los de las Dunas y la Ballena Alegre II. Ambos son inmensos y los dos tienen la apariencia de ser reductos o reservas hechas expresamente para acoger a turistas alemanes y holandeses, sobre todo. Todo parece montado para que se sientan como en casa, como si no hubiesen salido para nada de su país. El primero lo he atravesado desde la playa hasta la recepción, donde unos jóvenes uniformados atiend...