EMPEZAR Y NO ACABAR
EMPEZAR Y NO ACABAR Aquel famoso “váyase señor González” supuso un buen comienzo para un partido que llevaba catorce años sin mojar a gran escala. A fuerza de ser cansino y ayudado por grandes escándalos que habían protagonizado algunos miembros del partido en el poder, como el caso Roldán y los Gal, acabaría por obtener la victoria en las elecciones de 1996. De los siguientes ocho años los cuatro primeros debieron echarse una novia bilingüe, por la que se tuvieron que dejar, necesariamente, engatusar en su idioma. Luego no les hizo falta ninguna estrategia para seguir gobernando a sus anchas, con una mayoría absoluta que les hizo enseñar su verdadera faz autoritaria y soberbia. Por más Prestiges que emporcasen las playas y más aviones que se cayesen de forma escandalosa, la dimisión no figuraba, ni figura a día de hoy en su diccionario, salvo el honroso caso de Pimentel, quien dejó la política y hoy regenta una editorial en Córdoba. Da grima ver como sigue moviendo los hilos el...