PLUMAS, EMPLUMES...
PLUMAS, EMPLUMES, PLUMAS... Soy el leve fulgor, caído, del azaroso cielo de las aves. No tengo voz pero guardo una historia, aunque me veas descolorida y pobre. Una hoja más, posada en el otoño. Así son esas plumas que encontramos al pasear. Negras y plateadas, las de los cuervos y las chovas. No emigran los inviernos. Se quedan escondidas al abrigo de barrancos y en cárcavas peladas. Al llegar el calor remontan a las crestas mas altas sobrevolando sarrios y marmotas. El martín pescador deja plumas menudas de tonos azulados que son como tesoros para guardar entre las páginas de un libro. Las plumas de rapaces nos animan a hacer, con ellas, otras plumas con que escribir historias nacidas en el aire. Las plumas de las aves son adorno y lenguaje en las oscuras selvas, donde los indios visten sus colores más vivos, de papagayos, loros, tucanes, marabúes... Azules, rojos, naranjas, amarillos, hundidos en el verd...