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Mostrando entradas de agosto 6, 2011

AIREAR LOS ARMARIOS

AIREAR LOS ARMARIOS Hay algo que siempre me ha llamado la atención. Son los armarios que guardan esos papeles que se denominan “clasificados”. No estoy seguro de que en realidad sean armarios, sino más bien archivadores metálicos ocupando los sótanos de algún organismo del Estado en los que se almacena toda aquella información que se le hurta al ciudadano alegando motivos de seguridad. Asuntos que se encubren bajo ese   paraguas ambiguo que justifica el silencio durante años. En Estados Unidos y en muchos otros países democráticos hay cuestiones que duermen en los armarios durante décadas y cuando despiertan a la luz pública, sus protagonistas han muerto. Si están vivos y lo que han hecho constituye un delito, este ya ha prescrito y no afectará para nada en la vida del presunto delincuente. Han de transcurrir cincuenta años para que ciertos documentos sean desclasificados. Más tiempo, aún, si se trata de documentos secretos del Estado Vaticano. En siglos pasados era casi imposib...

PUEBLOS INVISIBLES

PUEBLOS INVISIBLES Hay   pueblos enteros que son invisibles, tanto por su propia voluntad de esconderse, como por la necesidad perentoria de evitar, así, su propia extinción. Su contacto, cada vez más inevitable, con la civilización no se produce en igualdad de condiciones Los casos más significativos los encontramos en Sudamérica, África y en ciertos lugares de Asia y el Pacífico. La cuenca del Amazonas ha ofrecido refugio a lo largo de miles de años a   grupos indígenas que han visto cambiar y desaparecer a sus vecinos. Las enfermedades habituales en Europa, en ellos hacen estragos, lo mismo hoy que hace quinientos años. Si a ello unimos la ambición o la necesidad de ampliar territorios de cultivo, de caza, la búsqueda de metales preciosos,   la tala de bosques y nuevos remedios farmacéuticos, tenemos un cóctel explosivo que agita la gigantesca selva hasta sus más recónditos confines. ¿Cómo preservar la existencia de esos pueblos, tal como viven y son y, a la vez, ...

La gran excusa

La gran excusa se escuda tras una niebla roja de sangre Estamos acostumbrados a las pequeñas excusas, para no acudir a una cita o a una invitación no deseada. Pero las excusas que se utilizan para involucrar a todo el mundo en una guerra, más que excusas son grandes trampas en las que nos sumergimos los humanos, sin medir las consecuencias. Hablo, naturalmente de la guerra de Irak, precedida por la de Afganistán. Ni en uno, ni en otro caso, las excusas para la invasión, han visto su objetivo cumplido. Ni se ha encontrado a Bin Laden, ni las armas de destrucción masiva. Mientras tanto, éstas han actuado, dirigidas desde aviones americanos, provocando cifras de muertos difíciles de precisar. El uranio empobrecido ha quedado emporcando los suelos de la antigua Mesopotamia, el país regado por dos grandes ríos, el Tigris y el Eúfrates. ¿Cómo se juega ahora lo que en el siglo XIX llamaron “El Gran Juego”? Es difícil ponerse en la piel de los habitantes integrados en las fronteras de Ir...