JUBILACIONES Por la noche, el sueño nos jubila de lo cotidiano. Qué júbilo, abandonar la mina, el tajo, el pozo, la zahúrda, donde dejé la piel y ese divino tesoro con fecha de caducidad, que llaman juventud. No voy a echar de menos la cadena. ¡Qué nombre!, es lo más parecido a una condena, como la del barquero de “Los Tres Pelitos del Diablo”. Nos salvaremos de ella, pero alguien ocupará nuestro lugar. Hoy vivimos una especie de nueva revolución Industrial a escala planetaria. Sigue existiendo el trabajo infantil de forma abierta o soterrada. Niños amarrados al telar, deshaciendo sus manos. Niños, de sol a sol, recorriendo los surcos de innumerables campos y femeras. Esclavos más que niños. Nunca podrán soñar con jubilarse. La deslocalización de grandes empresas busca mano de obra cada vez más barata. Mandan por encima de todo las leyes del mercado. Dicen que en un futuro no habrá dinero suficiente para tanto jubilado en Occidente. Yo me pregunto ¿Si quien recoge el...