El Destino
El Destino Nunca he creído en la predeterminación de los calvinistas, pero la libertad del hombre tampoco es tal si pienso que uno no puede elegir donde nacer, ni entre quien hacerlo. El nacimiento marca parte de nuestro destino. Hay quien habla de forjarse o labrarse un destino, otorgando co-protagonismo a la voluntad humana. Hay quien lo busca en las estrellas, como si el plano de figuras trazadas en el cielo encerrase la verdad de lo que somos o seremos y solo podemos esperar que se vaya cumpliendo inexorablemente. La palabra destino entendida como devenir siempre ha contenido, para mí, una determinación ajena al hombre, que le supera. Solamente cuando la oía en las estaciones perdía ese halo de fatalidad que parece envolverla, significando algo que flota sobre nuestras cabezas, siempre a punto de alcanzarnos, de caer sobre nosotros como un peso de alto tonelaje, presto a aplastarnos. Oía aquello de tren expreso procedente de Barcelona con destino a Coruñ...