OLAS
El mar, más que la tierra es un amante al que abrazar sin llegar jamás a poseerlo Siempre amé el mar, su olor inconfundible naciendo de un rumor. Viene de lejos, creciendo hasta mi entraña, deseando quedarse como un amor sin nombre a quien no me canso de escuchar cuando habla. A veces un susurro, un leve chapoteo, se acerca a la escollera, donde habitan estáticos erizos, cangrejos que se mueven como arañas negras, anémonas y estrellas meciéndose en las rocas del acantilado. Mi cuerpo se sumerge en la fresca cadencia de la ola. Veo venir su onda lamiendo el horizonte. Dejo elevar mi cuerpo en un baile sereno. siento que se hace blanca y alborota la arena hacia la playa. . Muchas veces espero que rompa sobre mí, y me lleve como una caracola o un náufrago sin rumbo al que abraza la espuma y lo deja varado entre las algas anestesiado y roto deseando yacer en su rompiente Si amo tanto el río, si no me canso de mirar sus guiños, si le escucho en silencio caer en la cascada, despar...