
Paralelas al paseo marítimo de Sitges hay una serie de playas en forma de arco y protegidas por espigones. Es un paseo largo, flanqueado desde el casco antiguo por urbanizaciones. Algunos de los chalets tienen un aire clásico con sus arquerías, sus frontones partidos y grandes aleros con canetes. La luz de la mañana incide sobre el agua con tonos plateados, al fondo se ve el Garraf y se contempla aún la silueta de la la torre de la Parroquia de San Bertomeu y Santa Tecla. Al final del Paseo Marítimo se acaban las playas de arena y comienzan las de piedra, más o menos gruesa. Entre medio, alguna riera, como la de Ribes, habitada por patos. Tras las playas de piedra, más allá del club de golf Terramar, la orilla del mar vuelve a estar muy cerca de las vías del tren y en el pequeño espacio comienza una zona rocosa, salpicada de pequeñas calas de piedra menuda. En la Punta de les Coves, podemos echar la vista atrás para contemplar a...