
Tras un cierzo norteño desapacible y frío la tarde se hace calma El sol pinta la Peña de rubor encarnado Van cayendo las sombras acercando la noche al Ena plateado reflejando los álamos y la luna creciente suspendida en Partara En lo oscuro, la luz artificial de Aínsa farolillos que tiemblan en el lecho del Ara adornando la noche.