
Me dirijo hacia Cap Roig, un paraje poco frecuentado en las primeras décadas del siglo veinte. Hacia 1927 el señor Woevowsky, un excoronel ruso, emigrado en Londres y arquitecto, lo consideró uno de los lugares más bellos de la costa mediterránea y decidió afincarse allí. Además de construirse una residencia inició la formación de un gran jardín. Pla señala la vista de Calella de Palafrugell como uno de los mayores atractivos de este enclave. Habrá que volver para visitarlo con la calma que se merece. Para Pla es seguramente el jardín más bello de Cataluña. El autor hace una loa al ciprés, un árbol que recomienda plantar en toda la costa. Para Pla el alcorno que es un árbol pasivo y decrépito. Un poco triste y mediocre, que pone sobre la costa una nota áspera, solitaria y hermética. Elogia el tramo de costa del Golfet (de Cap Roig a Calella), un espacio en pleno descubrimiento y expansión en los años sesenta. www.españaescultura.es/.../jardines.../jardin_botanico_de_cap_roig.html www.r...