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LO QUE NO SALE EN LOS MEDIOS NO EXISTE (2003)

Lo que no sale en los medios, no existe.             S eguramente la estupidez aparece con el hombre mismo y se ha heredado, desde entonces, como se hereda el castaño del pelo o el color de   los ojos. Es algo inofensivo, si quien la ejerce es socialmente reconocido como estúpido y no nace en el seno de una familia, que por su relevancia social o su poder económico, puede arropar ese detalle y enmascararlo con visos de inteligencia, aunque resulte caro el disfraz.          Cuando la estupidez se manifiesta en familias con grandes ambiciones políticas o de negocios, la cosa cambia radicalmente, hasta el punto en que ni siquiera es necesario demostrar una inteligencia exquisita para llegar a ser presidente, al igual que la herencia de los imperios y monarquías   ofrecía ejemplares curiosos. La diferencia es que hoy la dignidad de máximo mandatario se adquiere por consenso general a ...

LA FARSA

LA FARSA Lo peor de esta farsa es el tufo que de cruzada adquiere. Del ataúd la tapa se apuntala con clavos de ayuda humanitaria, flores de despedida que traen las democracias, como regalo póstumo a los muertos. No verán cómo al   póquer se juegan los despojos. Las yemas de los dedos, huérfanas de caricias, no palparán la niebla que esconde abarrotados cementerios de niños, de mujeres y de ancianos. No estaban en el sitio adecuado ni colateralmente prevenidos y por tanto resultaron abducidos   por la certeza bienintencionada de que el asesinato, (en masa a ser posible) es acto de justicia   si a salvo deja las buenas digestiones (no el hambre descarada), la obesidad deforme, la comida basura (no así los excedentes destruidos), el "futin" y el aerobic, la libertad de morir de cáncer de pulmón (y no de inanición que es cosa de mal gusto), el teléfono móvil y los ordenadores, la huida de los fines de semana (no las deportaciones), el tráfico de coltán y de diamantes, (...

A MODO DE RETRATO

A MODO DE RETRATO El digno presidente se vistió de librea para hacer el papel de cancerbero, girando la manilla de la infamia, y abrir la puerta del horror guerrero ¿Tanto vale una foto junto al perro de las multinacionales? ¿Para ser una pulga o garrapata hace falta vendernos y venderse? ¿Por adquirir parcelas del infierno tanto viaje al Olimpo de los necios? De sí mismo olvidado, ¿cómo no estarlo, también de los mortales que le hacen señas y le tiran huevos? Solo a su efigie, claro, porque ¿Cómo alcanzar al ángel de los yerros, si no es con un misil cargado de improperios? Ni así desaparece esa sonrisa boba   y a veces carcajada inexplicable, con que aparece en las fotografías, sin figurar el chiste a pie de imagen. No es simpático gesto, es una mueca que nos deja perplejos. Solo entendemos que una marioneta no se haga responsable de sus actos. Aunque su aspiración inconfesable sea dirigir la obra en el teatro.

La sonrisa rota de África

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El día en que siguió la guerra.

El día en que siguió la guerra. Desde lejos, la guerra no salpica la nueva primavera que llama a nuestras puertas, con la explosión de vida que nos trae las flores y mayencos, la savia de los viejos amores, los nuevos que aparecen como los brotes tiernos de los olmos, ajenos a las bombas y los muertos. Ha empezado el baile tortuoso de máscaras y espectros, que surgen de las dunas blancas y fantasmales. El once de septiembre no significa nada si miramos al fondo, en el pozo de horrores de la historia. Es tan sólo un espejo deformado que al romperse, salpica la memoria escondida de quien lanzó al vacío las bombas de Hirosima y Nagasaki. Desde entonces la guerra se ha sembrado, siempre fuera, haciendo del mercado la bandera y de la democracia la quimera. Que pregunten al mundo qué fue la guerra fría. No a aquellos que crecieron al abrigo del miedo y sólo temieron los augurios, sino a los que sufrieron en sus carnes   limpiezas de arsenales de los bloques que juegan a ver crece...
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Érase otra vez en Jánovas

Se empeñan en que de alguna manera hay que acabar afeando y destrozando parte del valle del Ara entre Fiscal y Jánovas. Ahora es el proyecto de carretera en la margen derecha del río Ara. ¿Hasta cuando se va a dar cancha a las empresas del cemento, incluso en lugares muy cercanos a Parques Nacionales? Aún no se ha acabado el proceso de reversión y nuevas amenazas se ciernen sobre ese hermoso valle del Ara.

COW BOY

COW-BOY En su rostro, es la nada un presagio brutal de que todo es posible. Emperador o títere, igual da. Ya no hay charcos de sangre, la alfombra del salón es inocente. Tópico, máscara, carnaval incesante, cawboy del universo, petrolero en fase anal de ciscar todo, al dictado o al dente. El ketchup rebosante en comisuras, trae a nuestro recuerdo otras basuras cósmicas, nucleares, al aire, o enterradas. Ya no hay papas ni popes, sí un renovado "Santo Oficio" a escala planetaria, sin potros, ruedas, o damas de la muerte; Patriots y Tomahawks directamente, acertando en el corazón de la miseria. Una nueva plegaria: "Contra terrorismo, ignorancia" Si el proceso de globalización es puesto en cuestión porque abre abismos de desigualdad. ¿Qué será ahora en que todos los debates abiertos se dejan aparcados y también los dirigentes europeos consideran exiguos los gastos militares? Primavera de 2002

De Herat al Ara (Contra las guerras)

Estos escritos también se remontan en su comienzo a 2002, pero a medida que avanzan también lo hacen en el tiempo hasta hoy... ¡QUE GRAN CELEBRACIÓN! ¿Pueden faltar los fuegos de artificio? El pirómano tiene la mecha preparada y encendida. A sus espaldas, la basura se esconde bajo alfombras o archivada. Mientras, el coro que acompaña mira el dedo que acusa y que condena, como una nueva Biblia o mandato divino. ¿Dónde apunta? Es igual. Seguro al enemigo. ¿Pero quien es el enemigo? ¿Son todos los que creen que entre el negro y el blanco hay una inmensa gama de colores? ¡O Conmigo o contra Mí! ¡Qué gran dilema! En la mesa de la "negociación" el colt va por delante, la amenaza es el prólogo constante, la guerra preventiva. África se ha desvanecido definitivamente. Tan sólo Mugabe y, cómo no, la muerte, despiertan el interés de la noticia. Ya no es para nosotros ni siquiera una esquela, aunque el bombeo constante de su sangre salpique las Marbellas, Tarifas, ...

Africa... fin (por el momento)

Hoy se habla a diario de las armas de destrucción masiva. Con ellas por excusa, se han utilizado y se utilizan, a veces con estruendo, ríos de sangre y tinta, otras silencio total en los diarios, hasta que surge el drama o la catástrofe, o continúa la epidemia larvada y salen estadísticas del sida, que atenaza a gran parte de África. Quien ha conocido las ciudades de Abidján, Accra, Lagos o Ouagadougou sabrá algo del tránsito humano, tan denso, que se acumula en ellas. La ciudad atrae a los aldeanos, al igual que lo hicieron aquí, Barcelona, Madrid, Bilbao..., pero con grandes diferencias. Entre otras la gran necesidad que impone el número y la falta de recursos para todos. Espacio hipotecado en plantaciones, que restan tierra, a la necesidad pura y dura de comer. Mas al norte, el avance implacable del desierto en un gran arco desde Senegal a Etiopía, con las venas del Níger y del Nilo como vías fluviales. Caminos en el agua en mitad de la arena, atravesando países enteros, t...

Africa...

No oímos el estruendo de la guerra "de baja intensidad ", cuando ruge con su halo de muerte y destrucción sobre el desierto, en las estepas y herbazales que rodean el Nilo. Quien empuña el fusil puede ser un niño a quién se obligó, para asegurar el suministro de petróleo a Europa, Asia o América. Defienden los pozos de petróleo contra los legítimos dueños del suelo, bajo el que se extrae el maná de las máquinas que despellejan y envenenan el planeta cada vez de forma más alarmante. Esos pastores antiguos vagan sin rumbo, presas del hambre, hasta dar con sus huesos, cubiertos solo de piel, en su definitiva tumba, antes de que una ONG, la que sea, levante el acta de defunción y los helicópteros lleguen con picos y palas para abrir y sellar grandes fosas comunes. El 0,7, que sigue pareciendo una utopía y no se alcanza en muchos países de crecimiento económico "optimista", seria poco más que una limosna ante la riqueza esquilmada al continente “cuna" d...