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Mostrando entradas de agosto, 2011

El gran juego

El gran juego Hace ya mucho tiempo que el sol nos alumbra y nos da calor. Lo conocen bien los touaregs y los hombres del Sahel. También los duros habitantes de las altiplanicies asiáticas o americanas. Lo llevan grabado en la tez, que se va arrugando como las manzanas, al calor y el frío de la intemperie. ¿Cuántos de los pueblos arrinconados están ausentes? Más de uno y más de ciento, si nos paramos a pensar un poco. El abrir caminos al conocimiento y la posesión se convirtió en una competición para los países en liza. Leía hoy lo del cambio climático en Rusia y el efecto que causa en los osos y en los erizos, sobre todo. Un juguete la tierra para seguir jugando con él de la manera en que lo hacemos? Inglaterra se hizo con “ la Joya de la Corona ” y la reina Victoria se convirtió en emperatriz. Ella, como un negociante británico más, tenía participación en el negocio del opio. La adormidera se cultivaba en India y luego se exportaba. A pesar de las protestas de los chinos, el s...

DESDE LA ALTURA

DESDE LA ALTURA Imágenes nocturnas del planeta. Norteamérica y Europa rebañadas en luz, a vista de satélite. Oscura vastedad del corazón de África y la gran tripa de América del Sur. Se apiña la blancura en el extremo sur y este de Asia y a oscuras permanecen las estepas, los desiertos y las altas planicies del gran Tibet. La intensidad de luz en nuestro globo marca aquellos lugares donde más y menos pueden llegar a verse las estrellas. Sin duda, hoy somos más los que alumbramos de forma artificial la noche, incluso para adornar los monumentos y dar más valor a la postal que al inútil gesto del derroche. Guerras interminables por controlar la energía e iluminar cada vez más espacio de la noche. Junto a las costas atestadas de luces será difícil ver el tsunami lento al que ayudamos. Se apagarán un día, bajo el agua, las farolas de los malecones, se cubrirán las costas con agua de deshielo y no solo Venecia ahogará sus torres y palacios bajo el fluir del agua. Serán, en esas fotos toma...

EL ABANDONO DE LA EXISTENCIA, 31.10.06

EL ABANDONO DE LA EXISTENCIA , 31.10.06 Abandonar la existencia siempre es prematuro. Querríamos prolongar nuestra vida, a pesar de todo, mas allá del tiempo que nos ha tocado en suerte. Desde muy antiguo, los humanos rodean sus cadáveres de flores, alimentos y objetos que les han servido en vida, con la esperanza de que aún puedan ser útiles en ese lugar que ninguno de los vivos conoce. Se embalsama a los muertos y se les congela. En eso no hemos cambiado desde el Nenderthal. Deseamos que quede entre nosotros para siempre la inteligencia del sabio, el genio del artista único, el carisma de los hombres públicos notables, la fuerza vital de los deportistas más admirados... Sabemos, sin embargo, que somos igual que las manzanas, o cualquier otro fruto que caerá del árbol, se sumará a la tierra y seguirá, de forma diferente, formando parte de un todo que no deja nunca de cambiar. Lo que no podemos soportar es la idea de dejar de ser protagonistas, de no seguir habitando un curepo qu...

Seres de agua

Seres de agua Vivimos sobre un planeta azul. Es el color del agua. Un diminuto resplandor en un perdido rincón del universo. Un agitado estanque circular del que un día salimos para poblar la tierra. Hoy lo sabemos, cuando hemos logrado mirarlo en la distancia. Fue nuestro primer espejo, donde cada rostro humano o animal, que se asomó a beber, se vio por un instante. Todos los seres, que habitamos este oscuro rincón de luz prestada, tenemos algo en común, la sed. Si algo nos anima a habitar un espacio de forma permanente es la certeza de la lluvia o la seguridad de que el agua fluye a nuestros pies, más preciosa que el oro, más necesaria que cualquier otra riqueza imaginable. Me reitero, aunque llegue a pecar de pesado, en lo del braguetazo de la Iglesia (y no es por volver a tocar el tema sexual, que también daría para largo). Si hubiese un abismo para los pedigüeños, irían a caer en él unos cuantos obispos, como en el sumidero de un desagüe. Lo mismo serviría para lo que ...

VIAJE A LA INDIA.

VIAJE A LA INDIA. Cua ndo alguien como yo, que no ha viajado a la India , se plantea escribir sobre ese gran país, aparece un enjambre o maraña de imágenes dispersas, como piezas de un gigantesco puzzle, imposible, no solo de completar, sino de ofrecer una visión coherente de él. Busco en revistas de viajes, a las que soy muy aficionado y encuentro gran cantidad de artículos. En ellos sus autores reconocen la misma incapacidad para condensar su esencia múltiple, volátil y a la vez permanente en tan solo unos folios y unas fotografías. La tentación de recurrir a la historia para explicarla es como intentar sacar retales de un baúl, deshilachados, imposibles de hilvanar desde los márgenes a los que condenamos aquí toda historia que no se relacione directamente con Europa. A los más antiguos habitantes se van superponiendo otros, venidos de las altiplanicies del centro de Asia, arios, mongoles, tibetanos, semitas del oeste, chinos y birmanos del este , negros africanos (llegados com...

¿ADIVINAN?

¿ADIVINAN? Era mucho más tarde que la amanecida. Junto al desayuno que me trajo el empleado del hotel, ví su cara. Otra vez ese bigote espeso que empieza a clarear. Estaba en la portada, sentado en el suelo " a la americana", según rezaba al pie de la imagen. Ya no solo  era la sombra alargada flotando permanente sobre su heredero. Era su imagen rotunda, recordando los pies sobre la mesa en el cuarto de estar de su querido Jorge. Ayer decía ofrecerse para acabar con el populismo que invade el cono sur del continente hermano. Hoy él mismo era la viva imagen de un populachero almidonado. Me pellizqué dos veces, por ver si despertaba, pero no, no estaba dormido. Allí siguió su cara, como si no se hubiera ido, ni estuviera dispuesto a hacerlo nunca. Allí siguió su cara como una pesadilla.

KABUL

KABUL Amaneció de nuevo entre las ruinas. Otra vez vi tu rostro carcomido el gris de tus paredes sin esquinas a las que el sol no curará del frío. Las que ayer fueron casas, hoy son cuevas excavadas a mano en los escombros sin ventanas para mirar estrellas ni otra luz con que aliviar los ojos. Quedó la guerra pintada en los umbrales. La paz sombría no se llevó el burka. Dejó las minas en los arrabales. Hoy ninguna cometa el cielo surca. Aún postrada, te pone como ejemplo el loco emperador que te visita. Triste ciudad, ajada por el tiempo. Para ser “democracia” ya estás lista. Te quieren los señores de la guerra. Te desean los fieros talibanes. En tus campos se planta adormidera para seguir armándose los clanes. Heroína, pasada la frontera, se riega por las calles de ciudades que pagan sus tributos a la guerra con adictos que mueren en sus calles. Amaneció de nuevo entre las ruinas. Otra vez vi tu rostro carcomido, el gris de tus paredes sin esquinas a ...

EL CUENTO DE NUNCA ACABAR

EL CUENTO DE NUNCA ACABAR Aún no había visto “El jardinero fiel” y hace poco que leí la novela. La película tiene el mismo tratamiento de “puzzle” que la novela. También deja el mismo regusto amargo de un África sin soluciones, campo de pruebas de las multinacionales, paraíso de la corrupción a gran escala, un espejismo cada vez más poblado, donde la muerte campa a sus anchas. Junto a la belleza mineral del lago Turkana, la fealdad muchedúmbrica del barrio de Kibera, en Nairobi, rebosante de gente. Entre la basura y la pobreza, los cantos y la frágil sonrisa de los niños. Son estos extremos los que encierran la seducción que África ejerce sobre mí y creo que, también, sobre otros muchos. A pesar de las selvas arrasadas, hay semillas prestas a germinar. A pesar de la presencia de la muerte en tantos sitios, la vida rebosa en multitud de rostros que albergan esperanzas. Hay dos escenas que no están en la novela, que considero clave en la película. En la primera el protagonista, desde...

Estreno de año viejo

Estreno de año viejo No ha tardado mucho este 2006 en atraer nubarrones a un comienzo “tranquilo”. No puedo dejar de escribir del Medio Oriente, ni tampoco de África. El petróleo es el hilo conductor que acerca historias lejanas en el espacio pero gemelas en la esencia. La escasez de energía nos acucia para buscar salidas que permitan asegurar el suministro, adecuado al estándar de consumo adquirido. Las reservas dan síntomas de reservarse aún más. Se encarece cada día el acceso a ellas. Calefacciones a gas, millones de coches funcionando con derivados del petróleo. Se replantean algunos países volver a abrir nuevas centrales de fisión. Lo que yo me pregunto es: ¿Por qué los nigerianos intentan asaltar conducciones o depósitos de petróleo? La respuesta es compleja, pero una razón fundamental es el precio que   le cuesta a un nigeriano su propio petróleo. Sobre el Delta del Níger se han instalado las compañías extranjeras de extracción y lo están machacando, lo mismo que a sus...

¿Para qué tanto ruido?

¿Para qué tanto ruido? Hoy es abril y el hielo ha desaparecido. El bosque se ha poblado de pájaros que hablan. Prefiero oír su canto que escuchar panegíricos post-mortem sobre el papa que se ha ido. Toda la parafernalia que acompaña a la agonía, la muerte, exposición y entierro del último papa no provoca ruidos o estridencias en el sentido literal, pero la cobertura mediática, en prensa, radio y televisión no tiene precedentes. Nunca se ha hecho tanto ruido por la muerte de un simple mortal. Da la impresión de que ya no hacen falta concilios para renovar la fidelidad de los católicos hacia la autoridad eclesiástica. Es más eficaz bombardear desde la televisión, con panegíricos y alabanzas a un personaje que, como cualquier humano, fue contradictorio, pero que, como decía Roman Gubern, fue consecuente hasta el final con su vocación de hombre de teatro. En los noticiarios, en los programas matutinos de marujas, en los concursos y hasta en la telebasura aparece la presencia subl...

PÉSAME A BAM

PÉSAME A BAM Bam, me recuerdas con tu nombre a otro lugar envejecido y seco, aunque no tan desecho como tú, ciudad arrasada por un cataclismo. Como   si fueran pocas las amenazas. Bani luce al sol las mezquitas de barro y de ladrillo, su alma moribunda aún alberga niños en sus calles, un trópico africano que lucha contra la arena o huye de ella, como sus gentes, que se fueron marchando poco a poco y ahora sus sombras vagan lejos más allá del desierto y de los mares Como la plaga   aquella que vació de gentes las aldeas, hoy marchan por millones a las urbes y se enredan en ellas como las hiedras. Las viven y las mueren sobre el polvo y las noches de estrellas. Hay quienes pronto vuelven heridos, maltratados por el crepitar de la ciudad, donde aprenden de manera distinta a respirar. Hay quien se adentra en la arena por alcanzar el mar. La costa y el navegar albergan el mismo destino, Europa la pudiente, la que blinda sus puertas y envejece. Bam, hoy resuena tu nombre,...

MUJER

MUJER Cada vez que adivino tu sombra, mujer, entre las ruinas, sé que no durarían si de ti dependiera. Sin embargo dudo cada vez que miro en las fotografías el rostro de Condoleza Rice. Veo en él la misma impasible dureza que adivino en Donald Rumsfeld, la misma indiferencia que se esconde en la insulsa mirada de Georges Bush por los que han de morir para que se cumpla la estrategia. Hablo de las mujeres cansadas de ver morir sus hijos, de esconder bajo el burka o el pañuelo las inútiles lágrimas vertidas de sus ojos, de mujeres que quieren libertad para ser ellas mismas, sin la cruel tutela de normas y de leyes, que dispongan a la postre de su vida. 

AIREAR LOS ARMARIOS

AIREAR LOS ARMARIOS Hay algo que siempre me ha llamado la atención. Son los armarios que guardan esos papeles que se denominan “clasificados”. No estoy seguro de que en realidad sean armarios, sino más bien archivadores metálicos ocupando los sótanos de algún organismo del Estado en los que se almacena toda aquella información que se le hurta al ciudadano alegando motivos de seguridad. Asuntos que se encubren bajo ese   paraguas ambiguo que justifica el silencio durante años. En Estados Unidos y en muchos otros países democráticos hay cuestiones que duermen en los armarios durante décadas y cuando despiertan a la luz pública, sus protagonistas han muerto. Si están vivos y lo que han hecho constituye un delito, este ya ha prescrito y no afectará para nada en la vida del presunto delincuente. Han de transcurrir cincuenta años para que ciertos documentos sean desclasificados. Más tiempo, aún, si se trata de documentos secretos del Estado Vaticano. En siglos pasados era casi imposib...

PUEBLOS INVISIBLES

PUEBLOS INVISIBLES Hay   pueblos enteros que son invisibles, tanto por su propia voluntad de esconderse, como por la necesidad perentoria de evitar, así, su propia extinción. Su contacto, cada vez más inevitable, con la civilización no se produce en igualdad de condiciones Los casos más significativos los encontramos en Sudamérica, África y en ciertos lugares de Asia y el Pacífico. La cuenca del Amazonas ha ofrecido refugio a lo largo de miles de años a   grupos indígenas que han visto cambiar y desaparecer a sus vecinos. Las enfermedades habituales en Europa, en ellos hacen estragos, lo mismo hoy que hace quinientos años. Si a ello unimos la ambición o la necesidad de ampliar territorios de cultivo, de caza, la búsqueda de metales preciosos,   la tala de bosques y nuevos remedios farmacéuticos, tenemos un cóctel explosivo que agita la gigantesca selva hasta sus más recónditos confines. ¿Cómo preservar la existencia de esos pueblos, tal como viven y son y, a la vez, ...

La gran excusa

La gran excusa se escuda tras una niebla roja de sangre Estamos acostumbrados a las pequeñas excusas, para no acudir a una cita o a una invitación no deseada. Pero las excusas que se utilizan para involucrar a todo el mundo en una guerra, más que excusas son grandes trampas en las que nos sumergimos los humanos, sin medir las consecuencias. Hablo, naturalmente de la guerra de Irak, precedida por la de Afganistán. Ni en uno, ni en otro caso, las excusas para la invasión, han visto su objetivo cumplido. Ni se ha encontrado a Bin Laden, ni las armas de destrucción masiva. Mientras tanto, éstas han actuado, dirigidas desde aviones americanos, provocando cifras de muertos difíciles de precisar. El uranio empobrecido ha quedado emporcando los suelos de la antigua Mesopotamia, el país regado por dos grandes ríos, el Tigris y el Eúfrates. ¿Cómo se juega ahora lo que en el siglo XIX llamaron “El Gran Juego”? Es difícil ponerse en la piel de los habitantes integrados en las fronteras de Ir...