ESPAÑA SE VENDE, ESPAÑOLES INCLUIDOS. Si escarbamos en la historia de este país, se puede constatar que ya en el siglo XVI, la riqueza que legítima o más bien ilegítimamente, los españoles expoliaban del continente americano, iba a parar en buena parte a los famosos banqueros alemanes Fugger y Wellsser, quienes entre otras cosas recibieron el monopolio de las minas de mercurio de Almadén, concesiones en Venezuela y una buena participación en las cantidades de oro y plata que llegaban de América hasta España. Esto lo obtuvieron gracias a la financiación de las guerras que los Austrias “españoles” mantuvieron en Europa para defender el catolicismo. Lo de España en venta comenzó a ocurrir de manera más clara en el siglo XIX, cuando las minas de nuestro país fueron cedidas para ser explotadas por naciones como Francia e Inglaterra, que supieron sacar mayor partido a las materias primas, albergadas en nuestro subsuelo, que los propios españoles. No es difícil pensar que, como en a...
Entradas
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
De
uhuru
-
Por inundar de agua las riberas, y repoblar de pinos las laderas, llegó la soledad para habitar las heridas abiertas de las casas. La rapiña se cebó en los dinteles, los arcos, y el alma de madera. Viento y lluvia hicieron el resto. Veinte años resiste una familia junto al esqueleto descarnado de lo que fue su pueblo.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
De
uhuru
-
Espuma rezagada De abandono y de tiempo, destripadas, las pardinas escuchan el violento y fragoso cauce renacido Un rumor penetrante. A su paso prendidos y atrapados jirones de otro tiempo cual líquenes sobre los olmos muertos. En las torcidas lanzas de las hayas. En las rizadas copas de los robles . Los árboles , en su interior dormido, guardan el pavoroso estruendo. La dinamita que abatió los muros. Se destrozó el solar, el posible retorno a las riberas, al esqueleto gris de los hogares. Ganaron el vacío y el silencio, el mercader y experto buhonero en la lonja de vidas expectantes. ¡Qué pesada la carga de la tierra cuando el rigor incierto no bendice la sumisión que el hombre le regala! Agua veloz, furiosa, de tormenta, descarna las pendientes y barrancos, hace aún mas hondas las gargantas, anega los bancales y senderos que vieron irse al cura y al maestro, al médico y los jóvenes...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
De
uhuru
-
En busca del mar ( A los que creen en un Jánovas vivo) Destellos Sobre el gélido lecho azul la luna se desliza y lame sigilosa la mortecina albura de la cumbre . Despierta en los torrentes donde anida un sinuoso reflejo plateado, luciérnaga tenue y duermevela en el sueño del águila nocturna . Delatoras de vida parpadean las luces en el profundo valle, el bosque vestido de azabache las engulle .