Una mañana, de hace ya unos años, José María estaba de visita en casa de Geooorges, repantigado en su sofá, con los pies encima de la mesa, intentando relajarse de esa sensación nerviosa que le produce estar en el centro del mundo, con el emperador, en su sancta sanctórum, junto a su perro preferido, que de vez en cuando le olisquea los bajos, como si buscase un hueso enterrado o algo que llevarse a la boca… - Si my friend Jouse Mary, aquí en my country hemos logrado hacernos con todo lo que antes era un gasto para las arcas del Estado. Ahora le sacamos partido. Nos estamos repartiendo unos sustanciosos beneficios, amigo. - Yo también lo intento Geooorges, te lo jorou. He colocado a mis amigos en empresas como telefónica. Si me dan tiempo seguiré ese modelo tuyo que tanto me gusta. - Perou también tendrías que meter mano a la san...