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ARQUEOLOGÍA DEL CAPITALISMO 8

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Aunque no tan duradero como el plástico, el tejido de diferentes materiales también está presente en esta galería de objetos perdidos, abandonados, tirados, dejados a propósito... Yo mismo he perdido prendas de vestir, sobre todo jerséis, en más de un bosque. Lo lógico es dejárselos en trenes, buses, parques. En las orillas de ríos y pantanos resultan, como ciertos juguetes, algo mucho menos impersonal que todos los objetos de plástico. Alguien vistió o se puso esas camisas, guantes, monos, o se protegió bajo los paraguas hoy desvarillados. Son lo más cercano a los esqueletos animales, que también aparecen salpicados, cambiando su color, del blanco al ocre que le proporciona la patina del tiempo. Las prendas también se decoloran y se van enterrando en las arenas, deshilachándose, consumiéndose. Antes de ello, ponen unas notas de color en la grisura monótona del barro. A diferencia de las botellas de plástico, ningún resto de ropa es igual. Cada uno queda dibujando la forma que la cor...

ARQUEOLOGÍA DEL CAPITALISMO 7

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De algunas imágenes lo que más me atrae es el color, independientemente de la forma. Hay zonas de penumbra en la que  los colores destellan con un llamativo contraste. Se repiten los azules y los verdes de diferente intensidad, también los amarillos, los rojos, los naranjas y los negros camuflados en la oscuridad de la tierra o las hojas muertas- El color, quizá, una de las pocas "cualidades que tienen los objetos residuales de plástico. Abundan los botes de productos de droguería, tapones, piezas sueltas de juguetes, baldes...        

ARQUEOLOGÍA DEL CAPITALISMO 6

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Son muchas las pelotas que se van quedando ancladas en las orillas de Mediano. Algunas son pelotas de plástico infantiles con personajes de Disney. Van perdiendo su forma esférica y se deforman a medida que se desinflan y se cubren de barro     También se encuentran pelotas de infancias más lejanas que imitaban los hexágonos de los balones de reglamento, demasiado caros para muchos bolsillos y demasiado duros para las espinillas de los más pequeños.       Sin duda los balones de fútbol muestran con su abundancia, la preferencia por un juego que está en todas partes, que una gran mayoría de la sociedad sigue con pasión a veces desmedida. Parece más raro, pero también los balones de cuero acaban anclados entre los restos de vegetación y se van descomponiendo hasta hacerse casi irreconocibles           Les siguen en abundancia las pelotas de tenis, que pierden pronto su color amarillo o...