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Otra vez la gabacha acecha en las mugas de los puertos
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Perlas de madrugada.
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Hoy, de nuevo la Ronda de Boltaña ha rondado su pueblo. Hay quien baila. Se divierten los grans y los chicorrons. Ondea el pañuelo festivo en las ventanas. La generosidad de los boltañeses asoma a los umbrales de sus casas. Los musicos recorren durante unas cinco horas la parte vieja, cuesta arriba, cuesta abajo y se va sumando a la fiesta todo aquel que quiere hacerlo. 25 años ya ha cumplido la Ronda y va camino de los próximos 25 más. Larga vida a la Ronda de Boltaña y a todos los que disfrutamos con ella.
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Gracias a los anfitriones de cada casa la Ronda se convierte en un dulce-salado y refrescante paseo, acompañando a los mósicos que congregan a la multitud igual que el flautista de Hámelin.
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Duelo de porrones (Apurando que es gerundio)
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Emergen criaturas vegetales, extrañas, con su piel de barro
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¿Quien recuerda Sudán y el África que soporta a diario la muerte al por mayor? No está tan lejos. Mucho menos de lo que pensamos. LOS NUEVOS VAGABUNDOS Vosotros ¡exiliados! ... vivís al ritmo de los grandes murciélagos que plagan los palmerales de vuestra tierra. Sois lejanas leyendas descarnadas. Envueltas en ropa de miseria. Lejos queda la calurosa noche ecuatorial, el rumor del silencio, invadido por miles de sonidos, nacidos de la selva. Sois nómadas también. Los últimos que buscan el Dorado en casa de los que están ahítos de morir, y matar, por explotarlo. Vosotros sois el Dorado, vuestra tierra se rinde al desierto salado, donde con vuestros dientes no podéis encontrar el dulce mar que os libre de la muerte en masa Los graneros revientan. La leche se almacena hasta pudrirse Los mudos pedregales del Sahel y el desierto se pueblan de cadáveres. La tierra se endurece y agrieta. Treinta y cinco, cuarenta años de vida restan para morir a aquel que nazca...
El gnomo pasa de la Phalloides. Aquí no hay quien viva.
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