Teniendo a la vista el puerto de Villanova y la Geltrú, se ve perfectamente la cercanía entre la vía del tren y la línea de costa, en un tramo abrupto, aunque de acantilados no muy altos. Vuelven las playas de arena. La primera, llamada Playa del Faro de San Cristóbal, vuelve a tener un color casi asalmonado. Nuevamente aparece un búnker, camuflado con el mismo color de las rocas. No tiene la perfección de otros en su ejecución, pero aporta ese aspecto un poco siniestro que la mayoría tienen. En los sucesivos quilómetros se van uniendo las playas, con pequeñas interrupciones de acantilados de pequeña altura. Al puerto de Villanova suceden las playas de Ribes Roges ( en la que encontramos la escultura en bronce de Oscar Estruga Villanova), y otras más pequeñas hasta la Punta de San Gervasi. Tras un breve tramo de roquedales y de un espigón que apenas separa las vías del tren de la línea de mar, se llega a las playas de Cubells, una sucesión...