Entradas

Mostrando entradas de julio, 2016
Imagen
 Teniendo a la vista el puerto de Villanova y la Geltrú, se ve perfectamente la cercanía entre la vía del tren y la línea de costa, en un tramo abrupto, aunque de acantilados no muy altos.  Vuelven las playas de arena. La primera, llamada Playa del Faro de San Cristóbal, vuelve a tener un color casi asalmonado. Nuevamente aparece un búnker, camuflado con el mismo color de las rocas. No tiene la perfección de otros en su ejecución, pero aporta ese aspecto un poco siniestro que la mayoría tienen. En los sucesivos quilómetros se van uniendo las playas, con pequeñas interrupciones de acantilados de pequeña altura. Al puerto de Villanova   suceden las playas de Ribes Roges ( en la que encontramos la escultura en bronce de Oscar Estruga Villanova), y otras más pequeñas hasta la Punta de San Gervasi. Tras un breve tramo de roquedales y de un espigón que  apenas separa las vías del tren de la línea de mar, se llega a las playas de Cubells, una sucesión...
Imagen
Paralelas al paseo marítimo de Sitges hay una serie de playas en forma de arco y protegidas por espigones. Es un paseo largo, flanqueado desde el casco antiguo por urbanizaciones. Algunos de los chalets tienen un aire clásico con sus arquerías, sus frontones partidos y grandes aleros con canetes.  La luz de la mañana incide sobre el agua con tonos plateados, al fondo se ve el Garraf y se contempla aún la silueta de la la torre de la Parroquia de San Bertomeu y Santa Tecla. Al final del Paseo Marítimo se acaban las playas de arena y comienzan las de piedra, más o menos gruesa. Entre medio, alguna riera, como la de Ribes, habitada por patos.  Tras las playas de piedra, más allá del club de golf Terramar, la orilla del mar vuelve a estar muy cerca de las vías del tren y en el pequeño espacio comienza una zona rocosa, salpicada de pequeñas calas de piedra menuda. En la Punta de les Coves, podemos echar la vista atrás para contemplar a...
Imagen
Sitges al atardecer, cuando el sol ya no castiga, da para un paseo agradable por su paseo marítimo. Nada que ver con la artificialidad de Casteldefells. El pueblo está construido a la orilla del mar y es una delicia pasear por sus calles Hay callejones tan estrechos como este, ideales para resguardarse del sol o de la lluvia. Tiene ese aire Mediterráneo que aúna en su arquitectura al norte de África con toda la costa mediterránea peninsular, haciendo notar lo que hay en común culturalmente entre dos orillas tan cercanas y ahora tan lejanas en muchos aspectos. Una portada del último gótico nos indica lo antiguo de esta pequeña ciudad y el gusto con el que se conserva y respeta. Un escudo labrado en piedra nos hace admirar  más aún la arquitectura de Sitges y aumentar las ganas de seguir paseando. Una curiosa fuente a la que solo le falta lo principal, seguir manando. La imponente torre de la iglesia hace inconfundible el perfi...

CAMINO DE LA COSTA (CONTINUACIÓN)

Imagen
A la mañana siguiente, tras aquella noche de cervezas y antros, incluida la búsqueda del último garito abierto, intento levantarme. Al intentar incorporarme caigo redondo al suelo con la impresión de que un enorme pie me retuviese y me pegase al suelo con la fuerza de un imán. Tardo varios minutos en reaccionar, ya no estoy para estos trotes y menos si al día siguiente pretendo andar otras siete u ocho horas al sol. Logro hacer la mochila y bajar al bar de la tarde anterior, donde pido agua abundante y café bien cargado que me permita espabilarme. Mal que bien, vuelvo a ponerme en camino, llegando hasta la playa de Casteldefells y retomando la dirección sur, hacia Sitges. Enfilo por el largo paseo marítimo y llego casi hasta el puerto. El día es especialmente caluroso y el sol me castiga por entero, unido al peso de la mochila. Decido por primera vez y espero que única, traicionando mi propia filosofía, tomar el tren hasta Sitges. Voy siguiendo las líneas de sombra hasta dar con l...