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Mostrando entradas de mayo, 2015
La impuntualidad política Es Tiempo de poner el reloj en hora y ser puntuales, dejando atrás las maneras toscas y caducas de la política tradicional que llevamos sufriendo es este país durante tanto tiempo. Desde mi punto de vista la impuntualidad tiene también su reflejo en los asuntos políticos. Por ejemplo en el tema del transfuguismo, algo quizá más habitual de lo que parece y un asunto muy cercano. Se trata, por ejemplo, de alguien que, disfrazado de lo que no es, tiene por objetivo engañar a sus votantes y a sus compañeros de cartel, que puede ser que se dejen, a sabiendas de con quien se juegan los cuartos, o sean ignorantes de la doble vida que llevan semejantes personajes. Son impuntuales consigo mismos por el hecho de no vivir de acuerdo con lo que realmente son y dejarlo para más adelante, cuando, a la vista de todos, muestran su impostura y se quitan la máscara. Son gente de poco fiar. Quien los incluye en sus filas está incurriendo en alimentar cierto grado de corrup...
LA IMPUNTUALIDAD CON JUAN GOYTISOLO Quizá no sea lo adecuado aplicar el término de “impuntual” a Juan Goytisolo por haber tardado tanto tiempo en recibir el premio “Cervantes” a toda una vida literaria, larga y fecunda como la suya. Considero que hace ya tiempo que cumplía los requisitos y méritos suficientes para que se lo dieran, pero su biografía, al parecer, no se lo aconsejaba a los responsables de otorgar el galardón. Son más de sesenta años los que lleva dedicándose a la labor de escribir, la mayoría de ellos desde el exilio voluntario de un país que por aquel entonces sufría la censura del franquismo y que, más tarde, a ojos del autor, seguiría sufriendo otras deficiencias que le llevarían a no plantearse volver para vivir aquí. Hace ya muchos años, que tras dejar París se instaló en Marraquech, seducido por la idea de aprender los dialectos árabes en la fuente misma de su origen y transformación. En una entrevista que se le hizo hace un tiempo afirmaba que quería llegar a...

ESPIELLO

ESPIELLO Ya ha acabado la treceava edición de Espiello y el festival sigue siendo un mosaico de vivencias enriquecedoras, que nos abren puertas a un mundo real a la par que imaginado por el objetivo de creadores que buscan reflejar la esencia de los sueños que persiguen. Nos asomamos al latido de lugares lejanos, habitados por gente cuya vida persigue metas semejantes a las de cualquiera de nosotros, encontrar la felicidad, el amor, la paz y el bienestar, pero en contextos muy diferentes, a veces extremos, a veces tan parecidos a los nuestros que los reconocemos y nos identificamos enseguida con ellos. Los documentales resultan una manera barata y gratificante de viajar, contemplar paisajes y conocer gente única, que acaba por formar parte de nuestro recuerdo. Esa niña siberiana que ayuda a su familia como si fuera adulta a sus tres años. Los adolescentes que sueñan con otra vida en mitad de basureros que constituyen su medio de vida. Mujeres viudas de la India que solo desean segui...
Más cine por favor ¡Ah el cine¡ Siempre me gustó. Lo recuerdo desde que tengo uso de razón, cuando era un niño que cabía en el hueco de la gabardina de un viejo amigo de mi padre, Marín, republicano y sastre, además de vecino, que me pasaba de contrabando hasta el patio de butacas del cine de mi pueblo, donde me depositaba a salvo de cualquier marcha atrás. Me sentía en el paraíso frente a una pantalla inmensa que me envolvía por entero y grababa en mí las voces de doblaje de los primeros años sesenta. Mis amigos mayores se aventuraban a trepar por aquella platanera para colarse sin que Domingo, el portero, se diese cuenta. Las tardes de domingo las llenaba el cine al igual que lo hacía en la ficción de Amarcord de Fellini o en Cinema Paradise, donde casi nadie faltaba para ver los estrenos que anunciaban los cartones de fotos coloreadas o en blanco y negro a la puerta de la sala. El cine Sancha pertenecía al mismo dueño que   la fábrica de chorizos. Aunque era relativamente nu...