Poco antes de amanecer oigo la lluvia golpear contra la tela de la tienda. No es ningún aguacero. Espero a que escampe y antes de que salga el sol recojo la tienda y me pongo en marcha de nuevo, con el anorak encima, por si vuelve a llover de nuevo. El tramo de sendero hasta cap sa Sal es muy bonito y pasa junto a la Reserva Marina de Ses Negres. Los acantilados están a gran altura sobre el mar y consigo alguna de las fotos más bellas de estas primeras etapas. No encuentro obstáculos hasta que llego al entorno del hotel de Cap sa Sal, construido en un lugar insólito. Hay una valla antigua, que guarda en su recinto, entre otras cosas, un campo de tenis y unas viejas instalaciones deportivas, que parecen no haberse usado desde hace mucho tiempo. Me resulta muy engorroso saltar la valla con la mochila encima y el anorak puesto (ya que sigue chispeando), pero consigo salir de aquel recinto y voy a dar a una estrecha carretera asfaltada que muere en el hotel, donde a esas horas nadie d...