Tras los días de nieve y lluvia, la caliza de la Peña aparece nítida bajo los nubarrones Las sargas se reflejan en los charcos Lo hacen también los juncos y también los pinos
El olmo de la imagen, La Olma, era un ejemplar de dicho árbol que, como tantos otros, murió por la enfermedad de la grafiosis. Los que la conocimos y disfrutamos, los que estuvimos albergados bajo su sombra, llegamos a amarlo como a un personaje más de un lugar diminuto, llamado Riocavado de la Sierra.