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miércoles, 12 de agosto de 2015

Escena playera antes de llegar a Calella. Calella es un pueblo que parece tener solera, con magníficos edificios, tanto en la playa como en el interior de la localidad. Posee un amplio casco viejo y las casas del paseo marítimo no desentonan, habiendo algunas muy originales. Me hospedo en el hostal- Restaurante “Los Tres Leones”. Como quiero cenar algo de pescado me doy una vuelta por la calle que va paralela a la vía del tren y a la playa, que queda de la otra parte de la vía. Elijo un sitio que anuncia menús a 13 euros, pero resulta que solo son para comer y ya es muy tarde para ello. Decido, a pesar de eso, quedarme allí y pido unos pimientos de padrón (no hay ninguno picante) y unos chipirones fritos (cortados demasiado finos, quizá para dar la sensación de que hay más). Lo acompaño de vino blanco y al final el refrigerio no sale muy barato que digamos, pero me quedo satisfecho tras otro paseo para bajar “la cena” y tras tomar un helado. Esa noche no duermo mucho pues hace mucho calor. El hostal se encuentra al lado de la carretera nacional y apenas dejan de pasar coches en toda la noche.
Una calle céntrica de Calella. Calella es la capital del municipio del mismo nombre. Tiene unos 18000 habitantes en el censo de 2014. Se conoce también como Calella de la Costa para diferenciarla de Calella de Palafrugell. En los años 1970 y hasta la mitad de los años 1990, fue un destino turístico muy importante para el turismo centroeuropeo (especialmente, alemán, holandés, danés, inglés y francés), siendo conocida popularmente como Calella de los Alemanes, llegándose a triplicar su población en la temporada alta de turismo. Actualmente se ha ampliado la variedad turística, llegando a recibir visitantes de prácticamente todos los países de Europa y Rusia.
Una de las casas del paseo marítimo, con cierto encanto y en proceso de abandono.
La entrada de la iglesia de Calella está flanqueada por estos relieves realizados en piedra de color más claro que el resto. Algunos de los edificios más importantes de Calella son: El faro, construido el 1859, las Torretes ( 'Torrecillas', en castellano), antiguas torres de telégrafo, por método de banderas y palas de madera, situadas cerca del faro; la Pineda de Can Dalmau, el paseo marítimo Manuel Puigvert, las plazas de l'Església, de Catalunya y la del Bunyol. El Museo Archivo, sobre la historia de Calella, con salas dedicadas a la industria textil, una a la antigua farmacia Barri y las de la pinacoteca dedicada a Lluis Gallart i Garcia. La Biblioteca, ubicada a la antigua casa Salvador de la plaza de l'Ajuntament.
La bonita plaza de Calella, de la Constitución, muy concurrida por la gente del pueblo y con su punto agradable de artistas que ejercen en la calle.
En un palacio gótico encontramos la pizzería Don Corleone. No es quizá el destino más apropiado para un inmueble tan interesante, pero es de lo menos chocante que se puede encontrar en la costa. En el censo de Madoz se dice: Forman la población 600 CASAS, cómodas y elegantes en lo general, todas ellas con jardín bastante capaz, y pozo de buenas aguas para el surtido doméstico, distribuidas en 15 calles rectas, espaciosas y muy aseadas, que corren de N. á S-, y de Este á Oeste; y 2 plazas nombradas, una de la Constitución y otra del Rey tiene 1 hospital, cárcel, parada de diligencias, 1 colegio de instrucción primaria. Su puerto no está habilitado; pero tiene un astillero para embarcaciones mercantes. En el término se encuentran 8 fuentes de propiedad particular, cuyas aguas sirven para el riego de sus huertas, 1 molino de viento denominado de Costas; 3 casas do campo llamadas Casa Tejedor y Casa Moré; 7 huertas, 1 torre antigua del tiempo de los moros. El terreno es sabuloso, y pedregoso, con algunas colinas plantadas de viñedo. El CORREO, se recibe diariamente de Barcelona y Gerona y se despacha por las diligencias tituladas generales de España, y de SanFeliú de Guisols los domingos, martes y viernes. Se produce trigo, centeno, cebada, maiz, vino, legumbres, hortalizas; fruías de varias clises, como naranjas, peras, ciruelas , cerezas, albaricoques, melocotones y otras; cria ganado lanar, cabrio, y algún vacuno, pero en número proporcionado solo al consumo de la población; caza de conejos, perdices y liebres; y pesca en el mar de merluza, sardina, anchoa, salmonete. En la industria destacan fáb. de hilados, tejidos y medias de algodón, de encages y blondas, de aguardiente, de cardenillo, un laboratorio de prod. químicos, un molino de viento, la marinería, construcción de buques en el mencionado astillero, y de arreos de pescar; hay ademas 10 ó 12 laudes'que se ocupan en la pesca, y 3 saladeros de sardinas, y anchoas. En el comercio: esportacion de sus manufacturas é importación de los artículos de que carece, 2 tiendas de drogas y comestibles, 3 de varios géneros, y iodo comestibles y granos al por menor. La población es de 3,035 almas. Esta larga enumeración de mediados del siglo XIX nos da una idea de la importancia que adquieren la industria textil y la química en los comienzos de la industrialización catalana y que se extienden a poblaciones de cierta relevancia demográfica, en un entorno ya no tan alejado de la metrópolis barcelonesa.
Las casas tradicionales de Calella ponen colorido. De balcón a balcón quedan colgadas las cintas que anunciaban la fiesta recién concluida
A otros viejos caserones, con recias arcadas de piedra se los ha reciclado para uso cultural, como en este caso. A partir del siglo XI estaba documentada la existencia de algunas masías protegidas por el castillo de Montpalau. El nacimiento de Calella tiene dos fechas claves. Por un lado, 1327 cuando el rey concedió el privilegio de celebrar un mercado semanal y 1338 cuando Bernat II de Cabrera, señor de Montpalau, otorgó la carta de poblamiento y bajo el nombre de Universidad de Calella. En el siglo XV el auge de la pesca invita al desarrollo de la población, pero no sería hasta el siglo XVI cuando no desarrolla su entramado urbano. Durante el siglo XVI la población fue tomando su fisonomía marcada por las propiedades de la familia Salvador, una de las más importantes de la historia de Calella. De aquella época se conservan algunas casas de gran valor Hubo un período de estancamiento debido a las continuos conflictos bélicos del siglo XVII. En el siglo XVIII, la localidad experimentó un importante crecimiento, consolidado con la apertura del comercio con América. La actividad de las atarazanas aumentó y los pilotos y navegantes de Calella recorrieron el Nuevo Mundo. Algunos se quedaron allí e hicieron fortuna y, al volver, invirtieron en la pujante industria textil. A comienzos del siglo XIX la actividad comercial centrada en el sector textil y el comercio trasatlántico le dieron un gran impulso. En el año 1861 llega el ferrocarril a Calella y en 1885 se instalan algunas fábricas funcionando a vapor. Este auge se ve frenado por la Guerra Civil
Una bella balconada en el casco viejo de Calella.
Una vieja casa restaurada con salientes y enormes canetes de piedra en la parte superior del torreón.
Otra casa, menos antigua, pero con detalles arquitectónicos interesantes. El desarrollo turístico y la inmigración han cambiado el carácter tradicional de esta población catalana, convirtiéndolo en un municipio moderno con un crecimiento que ha llevado a desarrollar barrios como Poblenou. Durante la década de 1960, Calella destacó como uno de los principales destinos turísticos de España, posición que ha sabido mantener gracias a una oferta internacional variada y atractiva. La economía de Calella se centra en el turismo, aunque también mantiene una cierta actividad industrial en el sector textil y en la construcción.
¿Condenada al derribo? ¿Cuánto tiempo lleva cerrada?
El modernismo mezclado con lo moderno kitch. El marco y la persiana son puro racionalismo patrio para no extasiarnos demasiado en la contemplación. Dentro del núcleo antiguo hay algunas casas notables como Can Giol, con elementos góticos y renacentistas; la Casa dels Salvadors, del siglo XIV; la Casa Bartrina, gótica; la Casa Galceran, con magníficos portales adovelados, y la Casa Sivilla, del siglo XVI. Muy cerca de Can Giol se halla la pequeña capilla de Sant Quirze i Santa Julita, que estuvo dedicada a Sant Telm, patrón de los pescadores. Fue construida en el siglo XVI. En el Museu Arxiu Municipal de Calella se encuentran algunos de los documentos que marcaron la historia del municipio. También se exponen piezas arqueológicas de la civilización íbera y de la época medieval, además de una gran diversidad de productos característicos de la artesanía y de la industria de la comarca, desarrolladas durante los siglos XIX y XX. Calella es uno de los centros turísticos más importantes de Cataluña. Ofrece un sinfín de actividades de ocio, la oportunidad de practicar todo tipo de deportes náuticos y unas extensas playas; todo ello en un ambiente internacional.
Según explican, un autocar con turistas alemanes, se pierde y llega a Calella por error, pero los visitantes quedan maravillados de Calella, de sus habitantes, de sus playas y decidieron quedarse. Verdad o leyenda, Calella será conocida como “Calella de los alemanes”, y se convirtió en una destinación turística internacional de primer orden. Muchas casas y huertos fueron sustituidas por hoteles y edificios de apartamentos Cabe destacar que debido al boom turístico algunas de las casas que fueron en su época un referente de este arte , se han perdido, valga el ejemplo de la magnífica Gall d’or, o la Torre de los Ingleses, pero aún podemos desfrutar de muchas de ellas.
Bonita fuente, adornando el patio del restaurante
Otra vez en camino, de madrugada. El paseo de Callela con sus tradicionales plataneras, quizá los árboles con más presencia en todos los parques y carreteras de nuestro país. Por ello se parecen tanto la mayoría.
Las casas del paseo marítimo tienen su encanto, aunque es imposible fotografiarlas sin que aparezcan los cables del ferrocarril, al menos desde la parte de la playa, por la que camino.
En el país de los desahucios.
Casas junto a las vías del tren
Otra casa a la que se ha dado el cierre

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